Nuestra historia
Nos conocimos, y desde entonces fuimos tú y yo. Siete años de noviazgo en los que siempre nos demostramos amor, en los que soñamos juntos, hablamos de matrimonio y organizamos todo tal como lo queríamos.
En cada paso vimos el respaldo de Dios.
Muchos me dijeron que era una mala decisión, que estaba muy joven, que con el paso de los años no sería igual. Y tenían razón en algo: no es igual…
es mejor. Mi amor por ti solo sigue creciendo cada día.
En una sociedad donde a lo bueno le dicen malo y a lo malo le dicen bueno, me alegra mucho decir que soy anticuado, tradicional. Nos amamos, nos respetamos y cuidamos nuestro matrimonio como el tesoro más valioso.
Siempre como un equipo.
“…y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”Eclesiastés 4:12
Mis votos
Lo que te prometí aquel 1 de octubre, y te lo vuelvo a prometer hoy:
Hoy estoy aquí para jurarte ante Dios y los hombres que eres y siempre serás la única mujer a la que debo mi fidelidad y mi amor. Prometo amarte, cuidarte y brindarte todo mi apoyo hasta que Dios me lo permita.
Prometo escuchar las cosas que tienes para decir, tener en cuenta tu punto de vista y estar más dispuesto a salir a planes juntos.
Prometo abrazarte cuando las cosas se pongan difíciles, compartir nuestras responsabilidades y, sobre todo, prometo admitir cuando me equivoque para intentarlo nuevamente.
La más importante de mis promesas hoy: te prometo ser un hombre que glorifique, sirva y ame a Dios, para que sea Él siempre el centro de nuestro hogar.
No tengo cómo describir lo que siento ahora, pero puedo decirte que me siento muy feliz y afortunado de tener el honor de llamarte esposa por el resto de mis días.
Elías